Alberto Gauna
Documentalista y Realizador
El hombre de dos reinos…
Un hombre de cine vive, irremediablemente, entre dos reinos: la realidad y la ilusión. En parte porque la génesis de ese arte que banalmente se llama séptimo nace de esos dos espejos donde se refleja, ya no sólo el cineasta, sino el ser humano en general: el contacto con el entorno inmediato, pero también lejano, aquel sueño profundo de un mundo mejor y este más cercano para contribuir a despejar alguna de las tantas pesadillas. Así se funda la estirpe de un director que en el caso de Alberto Gauna se da por partida doble porque también ha tenido que transitar su vida entre dos mundos, dos tierras, una patria y un suelo que lo cobijo en tránsito a la madurez. Como el mismo dice “nací en Tandil provincia de Buenos Aires en Argentina. Dicho así puede parecer cualquier lugar en el mundo, pero es para mí el mejor sitio del mundo, en mis recuerdos ahora con la perspectiva del tiempo es mi lugar mágico, un sitio en donde uno tenía la sensación de crecer y ser feliz a flor de piel”. Pero esa felicidad también ocupó parte del primer bolso que armó Beto Gauna para ir, entonces, a la meca de quienes aspiraban a profundizar sus estudios y sus metas, la capital. Por eso primero apareció Buenos Aires y más tarde –circunstancias mediante que todo un país lamentó- fue Madrid, una tierra para reiniciar el camino, un país que le devolvía la democracia para crear, algo que en Argentina estaría vedado hasta 1983. Formación y trabajo –como revela más adelante su currículo- lo llevaron a cristalizar proyectos, desde aquel arranque vertiginoso y con el sello de su ciudad como fue Cerro de Leones hasta el trabajo codo a codo con Nicolás Sarquís. España, otro mundo al que hubo que adecuarse, le abrió las puertas para continuar con aprendizajes y desafíos nuevos como los que encaró y está encarando (Malón Blanco, acaso su mayor obsesión). Aquella felicidad que deviene de Tandil de algún modo lo encuentra en Málaga donde le permite seguir trabajando detrás de una cámara y en distintos proyectos que tienen que ver, justamente, con esos dos reinos que caracterizan su profesión, sus anhelos y los nuevos caminos por descubrir: la realidad y la ilusión. Parafraseando el título de la película de Fred Zinemann, este hombre de dos reinos es en verdad el director de cine de acá a la vuelta, el que usted puede encontrar en Tandil o en cualquier punto de España donde el cine lo convoque. Julio Ramón Varela

VIDA ALBERTO GAUNA
Nací en Tandil, provincia de Buenos Aires, Argentina. Dicho así puede parecer un lugar más en el mundo, pero para mí es el mejor sitio del mundo. En mis recuerdos, ahora con la perspectiva del tiempo, es mi lugar mágico, un sitio donde uno tenía la sensación de crecer y ser feliz a flor de piel. Me refiero especialmente a la etapa de la adolescencia, que coincidía con la época de la formación secundaria. De esa época son mis mejores amigos, mis mejores recuerdos. También coincide con el momento que Argentina y Latinoamérica atravesaban. Desde la escuela técnica hasta el cine club, toda esa generación marcó el proyecto futuro de mi vida. De todas las inquietudes de los jóvenes de entonces, era leer los periódicos; casi los desmenuzábamos.
Encontré en aquella sábana que era “La Nación” un articulito pequeño donde se convocaba a unas becas para estudiar cine en Buenos Aires. Las solicité y, con mi mayor sorpresa, me la otorgaron. Fue como encontrar el camino que me llevaba a este tren de una buena estación para, entre otras cosas, formarme en algo que en el Tandil de la época casi era una utopía. Ayudado y empujado por mi familia y amigos, llegué a Buenos Aires para realizar el curso de cine y audiovisuales del Fondo Nacional de las Artes en aquel mítico 1971. Creo que el destino y la suerte hicieron el resto, porque nos juntamos en aquel Buenos Aires de 1971, una cantidad de amigos y casi diría yo una generación maravillosa. Fue la etapa no solo de la formación sino del deslumbramiento. Allí sí que vi cómo era el país en donde vivía.
Cerro de leones, bien de interés cultural
El Honorable Concejo Deliberante de la ciudad de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, ha tomado una significativa decisión. En una sesión especial, se declaró de interés cultural la emblemática película “Cerro de Leones”, del documentalista y realizador Alberto Gauna, conocido cariñosamente como Beto, Gauna, quien es oriundo de esta ciudad.
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